A los 30

A simple vista, no pareciera que papá conoce a mamá. Todo lo contrario. Pero justamente es al revés: se conocen tanto que pueden prescindir de la obvia intimidad. Han vivido juntos más de 30 años. Más tiempo que el que vivieron en sus propias casas, destaca mi madre cada vez que se toca el tema. Eso implica también que yo estoy acercándome a los 30, que ha pasado suficiente tiempo, y que el azar ha jugado un papel casi caprichoso.

Es sospechoso que durante 30 años un hombre o una mujer sigan siendo los mismos tontos enamorados de los primeros meses. Esta perspectiva asegura hoy, que en verdad somos príncipes y princesas hasta que nos dan el primer beso que nos convierte, entre espectaculares chillidos pirotécnicos, en lo que realmente somos: sapos. Y que a partir de ese momento, con especial cuidado tratamos de mantener al sapo en el pantano.

Cada vez que nos distraemos, se deja ver una parte del anfibio como una arruga que lentamente surca una fotografía. Cuando ha pasado tanto tiempo como en mi familia, la perspectiva hacia el pasado apenas deja ver a ese par de príncipes que al cerrar los años 70 decidieron unirse sin motivo aparente con un perfecto desconocido. Lo curioso es que siempre pensamos que debemos conocer al príncipe antes de arriesgarlo todo; pero el azar nos engaña, nos hace creer que el sapo es príncipe y nos da algún empujoncito. En verdad nos obliga a conocernos palmo a palmo durante el tiempo que sea necesario con calma, con cierta timidez. Todo calculado y amañado para que el sapo no salte, para que al pasar 30 años, mi padre escoja el regalo de cumpleaños más raro que haya visto, y mi madre sea por siempre la mujer más feliz que vi.

¿HÁGASE LA LUZ?

"Recurre a Él si el cansancio y el estrés ya no te dejan. Él te da esfuerzo y multiplica tus fuerzas si ya se te acabaron".


¿Cuál es el papel de dios* en este universo, en esta vida, en el tiempo? Esta pregunta es sumamente delicada de implicaciones catastróficas si no se está convencido de un par de cosas en la vida. Sin embargo entrevé una pequeña intersección entre dos mundos, hoy claramente diferenciados en la academia, la teología y la vida. La fe tradicional ciega y la fe crítica.

La pugna está basada en las metáforas que inundan los libros religiosos, sea la Biblia, el Corán, la Torá, los escritos milenarios budistas, piedras, jeroglíficos o lo que sea; digo también que Borges, Sabato, Kundera, Kerouac. Después de todo, todas son obras literarias, plagadas de tropos que ponen a prueba la inteligencia o la estupidez humanas.

Cuando pienso en el papel de dios creo que quiero a lo mejor que condescienda a una forma más humana, desligarlo de una buena vez de su papel de dependiente de mostrador. Despojado del delantal de dependiente, porque intuyo que dios poco o nada puede hacer por nosotros, su papel se limita, sin desprecio, al de motivador, al de impulsor. Casi por el sólo hecho de creer en él, quienquiera que sea, se imbuye en la gente, incluso de la peor calaña, cierta gana de vivir. Digo que poco o nada puede hacer porque si él pudiera hacer algo y no lo ha hecho (como bien puedes comprobar en los diarios, televisión, blogs y en las caras de la gente), sería dios un ser detestable: con una creación al borde del acabose y cruzado de brazos. Hasta acá elimino, y por ahora lo dejo así, la implicaciones del libre albedrio. Por otro lado, si en verdad tiene poder de cambiar este mundo, se le ha venido haciendo tarde para miles de niños, para miles de mujeres que mueren de sida por tener una única pareja en su vida, para apersonarse de los virus más violentos que hemos tenido (Ahora el hombre muere de un simple resfriado y no puedo más que recordar el planteamineto de Los Simpson sobre la extinción de los dinosaurios por culpa de un estornudo), para el calentamiento global, la fisión nuclear, los amores, los desamores, los créditos altísimos, las cadenas de abastecimiento, los computadores... Ahora bien, si resulta que sí lo ha hecho y se esgrimen milagros para corroborarlo, diríamos que es selectivo y solo ayuda a algunos pocos que bien lo veneran, siguen y promulgan su gracia y entonces tendríamos un dios vanidoso que se vanagloria del poder que le profesan y en recompensa por tan ciega alabanza urde milagros. Ninguno de esos dos: ni el relajado negligente ni el vanidoso complaciente, se acerca al dios que creo prefigurar. Por eso el epígrafe, porque es compatible: es su presencia sola, su creencia la que nos da ánimos para seguir y la que nos orienta.

Es este dios motivador el culpable de todo (si no te gustan las palabras, por la mala fama de ellas, es hora de dejar de leer). No es por él que hay montañas ni hombres buenos y malos, sino por lo que él diseñó: un universo regido por una serie de normas o leyes, o por una sola gran ley que gobierna desde la fisión nuclear hasta las ganas de besar. Y él sólo puede admirar su obra y maravillarse de los distintos rumbos que sigue, rumbos que ni siquiera él pudo predecir. Sí, yo creo que él se maravilla incluso del mal, de las guerras, del hambre y la riqueza desmesurada. ¿Qué puede haber más maravilloso que ver su creación tomando rumbos y evolucionar o involucionar?, ¿acaso ver que todo marcha de acuerdo a un plan determinado previamente en el comienzo del tiempo y del espacio? No creo. Él motiva pero no escribió la eternidad; es una empresa imposible incluso para un dios. No hablemos de la omnipotencia todavía que hasta en matemáticas hay teoremas.

"Pero los seres humanos son ajenos al espíritu puro, porque lo propio de esta desventurada raza es el alma, esa región desgarrada entre la carne corruptible y el espíritu puro, esa región intermedia en que sucede los más grave de la existencia: el amor y el odio, el mito y la ficción, la esperanza y el sueño. Ambigua y angustiada, el alma sufre (¡cómo podría no sufrir!), dominada por las pasiones del cuerpo mortal y aspirando a la eternidad del espíritu, vacilando perpetuamente entre la podredumbre y la inmortalidad, entre lo diabólico y lo divino. Angustia y ambigüedad de la que en momentos de horror y éxtasis crea su poesía, que surge de ese confuso territorio y como consecuencia de esa misma confusión: un Dios no escribe novelas" (Ernesto Sábato).

*en post pasado se explica esta nimiedad

Vacaciones

Hoy estoy de vacaciones, pero no lo siento así. Sabía que estos días entre mis dos trabajos iban a ser para desconectarme, para compartir con Marcel, el nuevo inquilino del apartamento, para salir a pasear por Palermo, hacer mercado, recoger desorden y botar basura que ya empieza a amontonarse por los rincones y cajones de mi hogar, pensar un par de estupideces, visitar viejos amigos, jugar parqués y esas cosas varias que las oficinas no nos dejan y no ha sido ni será así.

Recuerdo casi con nostalgia aquel día que por pura y física pereza llamé al trabajo a decir que no me sentía bien y que no creía que fuera a trabajar, que tal vez en la tarde, pero que no me sentía bien. Y así era y ese día monté bicicleta bajo el sol de Bogotá y realmente descansé, porque lo que importa no es tener días libres sino saber que el resto siguen rompiéndose el lomo mientras uno escribe un post en su blog.

Me pongo rosa

De pequeño pensaba que el inglés era la oposición completa del español, que ellos "hablaban al revés". Luego vino la que realmente habla al revés; Para despedirse dice pa'cá.

Hoy ha partido de nuevo la hermana que nunca tuve, la hija que mi padre siempre quiso la que mi madre siempre dijo, no gracias, la esposa de mi hermano. Y nos dimos cuenta que hemos dejado una huella profunda, que es verdad eso que dicen del calor latino, del calor de hogar. Eso era una apuesta silenciosa y orgullosa. Lo que nunca pudimos prever era que esa mujercita de piel blanca y facciones de tenista, de hablar enredado conquistaría también, con su silencio, con su timidez, con su "carajo" a media lengua a toda una familia de latinos de clase media.

Hoy se ha ido mi hermana y se me ha hecho un nudo en el corazón; yo me he quedado con Marcel, y es el favor más especial que le hecho a un hermano. Porque somos tres hermanos, aunque de pasada ella depiste a los incautos.

A Tanya

Swing de izquierda

No, no es mío. Pero al leerlo supe que era lo mejor que habia podido leer en el blog de Yoani Sanchez. Por eso lo pongo acá, por que resume en una bellísima historia, además real, además cruda, una realidad que nunca se ve. La entrada esta por ahí perdida, y como buscar es un acto paciente y noble no los llevaré directamente, pero les dejaré éste perfecto swing de Izquierda.

“Cada día compro en mercado negro para alimentar a mi familia y eso no debe hacerlo un miembro del Partido Comunista. Como debo escoger entre poner algo en el plato de los míos o acatar la disciplina de esta organización, prefiero renunciar”. Todos en la mesa se miraron con incredulidad, “Pero Ricardo, de qué estás hablando. Aquí la mayoría compra en mercado negro”. El “golpe” que venía ensayando, dio por terminado el breve round: “Ah… entonces me voy porque no quiero pertenecer a un partido de simuladores, que dicen una cosa y hacen otra”.

El librito rojo, con su nombre y su apellido, se quedó sobre la mesa en la que nunca más volvió a sentarse. La medalla de campeón se la puso su propia mujer cuando llegó a casa. “Al fin te libraste del Partido” le dijo ella, mientras le estampaba un beso y le alcanzaba la toalla. Yoani Sanchez

Al Mundo

en el borde

Me gusta caminar por el filo
y por los bordillos
deslizarme por las barandas
de las escaleras viejas
bajar los puentes sin frenar
ni mirar a los costados
los deayunos grandes a las 10
los postres para mi solo
montar en bus de madrugada
ir al parque en las noches frias
ignorar la sirena a una cuadra
perseguir los gatos del barrio
apuntar al corazón que yo quería
apostar a perdidas mis fichas
cerrar los cristales y acelerar
acelerar acelerar y acelerar
cruzar las calles leyendo
pedir una cerveza de más

De poetas y asesinos

"el asesino sabe más de amor que el poeta"
siete crisantemos

cuando las balas se incrustan
en el higado como las espinas
atraviesan los dedos largos
de tu mano entumida
en el gatillo y la muerte rima
con los versos salpicados
de las vocales malditas
de la última linea que jadea
y se niega a expirar
en un ripio
de más.
Así se entregan sufragios
y se olvidan coronas, se reza
por los muertos, por los viejos
y los jóvenes, por las madres,
por los padres; como si la palabra
de un sacerdote fuera una píldora
del día después y Billy no se burlara
de los goods that died young
y no intuyéramos una verdad
a medias entre tantas mentiras
sueltas, así también se puede matar,
así también sé matar
también sé matar:
filosos amores
culpas estrechas
caderas ajenas
balas de plata
y sufragios con claveles
rojos como comensales
de este funeral sin muerto
de esta despedida sin hasta luego