hay días, hay manos

"masturbación, un juego en que nunca se pierde"
Notas serias sobre el pene
Florence Thomas sobre un libro perspicaz

Ha pasado algún tiempo desde la última nota, y justo hoy algo pasa y me inspira un par de malas líneas y buenos ripios. Una escandalosa columna justo para aumentar las candorosas 69 entradas que hasta hoy ostenta parterama.

Hay días, hay manos

Un día te enamoraste y yo no
un día dijiste adiós y yo no
a veces sucede que perdemos
a veces sucede que no
un día dijiste te quiero
ese día dije: tal vez no
hay días para irresponsables
hay días que es mejor huir
hay días que es mejor que pasen
y noches definitivamente para huir
por si no sabias, esta mano
era una apuesta ciega
yo con un par de dos
y tu te fuiste con tu flor

el G2 no somos 2

G3 G8 G12
la Otan y los masones
los magios los búfalos mojados
opus dei, moros y cristianos
poetas muertos y borrachos 
literatos y suicidas
escultistas y ocultistas
espías y recontra espías
fraternities & sororities
yo sin inducción y
mi carné del G2

A ti...

A ti

La huida


"...Y los trenes eran animales mitológicos
que simbolizaban la huida 
la fuga, la vida, la libertad"
Joaquín Sabina

Esto no es un boleto en tren
ni mucho menos mitología
es apenas un tiquete de ida
una esperanza con desdén
un volver antes de partir
Si fuera escritor famoso
podría decir que es un paria
y cada vez que pudo, su patria
no dudo en golpear con todo
lo que quedaba en su nariz
La huida, la fuga, la vida,
la libertad tan esquiva
los buses en el camino
los pueblos sin destino
el pesado bagaje
un beso en bariloche
de una compañera viajera
algún tango en la pulpería
una milonga y tu cadera
una ciudad milenaria
las palabras del viejo
el borde, la frontera
el limite, la huida
el fin.

A David

preguntas que no preguntan nada

Salía de la oficina, un día esta semana, en compañía de dos compañeros o amigos. Uno encantado con su nuevo auto, al borde de la demencia y ella, con una hermosa sonrisa; no irían en mi misma ruta, pero eso no importaba. Debía salir pronto de allá, y el paseo me acercaba a un punto de fácil transporte hacia mi hogar.

En Colombia por estos días solo se habla de dos cosas, política y novelas. La primera causa grandes divisiones sociales, eres terrorista o uribista; en colombia ya no caben quienes buscan la paz concertada, salvo que tengan un familiar secuestrado, so pena de ser tachados como guerrilleros. La situación entre ser uribista, paraco o guerrilero tampoco es tan cruel, lector foraneo, déjame explicar. Todavía puedes salir de la oficina en compañía e incluso hablar de politica y novelas, ver a la gente en la calle, ver parejas que se besan con pasión y ternura, ver malabares en los semaforos, gente rica y pobre, gente necesitada y conforme, ver los verdes prados rebosantes de alegría. Ser guerrillero, paraco o uribista, que no son lo mismo pero es igual, es solo una pequeña faceta de mi pasisito.

En radio estaban sonando los acordes de una grn canción española, interrumpida a medias por la voz estridente del locutor, risas, perece que tienen esa mala maña. Luego otros acordes de otra gran canción de esa leve corriente llamada power ballad, que supieron ocupar el segundo corte de los LP de finales de los 80 y principios de los 90. Risas de nuevo al llegar a la parte en que entraba el locutor. Mi amigo argumentó que le gustaba la emisora, aunque hicieran eso, pues daban buenas entrevistas. Esa mañana justamente, comentó el conductor, entrevistaban a alguna mexicana, sobreviviente del ataque perpetrado por la fuerzas militares colombianas en un campamento fariano al norte del Euador, del lado de allá de la frontera. El tema ha sido bastante cocinado ya en noticieros y periodicos del país. me remito a la pregunta que asombró a mi compañero de oficina.

No se las palabras exactas asi que olvidaré las comillas, pero se le preguntaba que si las fuerzas militares, eran tan atroces (cosa que no dudo, basado en otros argumentos) y habian hecho cuanta salvajada ella describía, como asegurarse de la muerte de los muertos y rematar a los medio muertos, ella habia sido dejada viva? Acá es donde al fin llegamos al título de esta reflexión. Mi amigo se quedo pensativo, con ese silencio, no sepulcral sino triunfal de quien celebra la inteligencia alabada en otra persona, en este caso el hábil periodista. Yo refuto y añado que mas de un amigo y conocidos han hecho tal silencio cuando les comento lo sucedido.

La pregunta no pregunta en efecto nada. es un ardid para que el silencio de ella, pues no puede sber lo que pasaba en las mentes de los soldados, los limpie de dudas. Las fuerzas militares, en un segundo de silencio de la mexicana, ya no serían mas atroces ni terroristas, sino benevolas salvadoras de la patria, puesto que, en efecto, ella, la mexicana, estaba viva. Sin embargo le dije a mi amigo. La pregunta es sólo hábil. Es como si se pensará que Hitler no había sido tan malo, o en absoluto malo por el hecho de haber dejado vivos a un puñado de Judíos. La pregunta por tanto es sólo astuta, en grado superlativo.

Aclaro que no defiendo a Hitler; salvo que era un magnífico líder, el odio racista me parece atroz; aclaro que no alabo las jugadas militares colombianas ni mucho menos su posterior trabajo diplomático; aclaro que no apoyo a las FARC ni a ningún grupo terrorista y alcaro que tampo alabo el proceder de un periosdista que embiste con estratagemas a una persona, no pudiendo simplemente argumentar para saber por qué ella, y los otros mexicanos y ecuatorianos estaban en ese campamento, ese día, exponiendo sus vidas de la manera más tonta e ingenua posible, esto partiendo de que en el resto del mundo creen que las FARC son el último bastión de la guerrilla de verdad.

De ida y vuelta

de Estocolmo a Copenhage
mil millas de travesía
tres fusiles sin bagaje
un gato en la comisaría

las caderas son arbustos
los silbidos son plomizos
como duelen estos mudos
monte venus dulce vicio

Géchem, el gato observado
Ingrid, la gata en la caja
No falta decir uranio
adelante es la patraña

cuando se abra una ranura y
la iglesia no sea un misterio
Schrödinger será granuja
y acaso estaremos muertos

Blanco y Negro

"Están con COLOMBIA o están con el terrorismo"
Álvaro Uribe Velez


Ahora aparecen ventanas
hacia aquel pasado turbio
esos desaparecidos
nuestro mayo con dinosaurio
Nos inundan sus consignas
caminantes de las calles
excusados de holocausto
hipócritas del púlpito
La vida es blanco y negro
pensar se dice insolencia
si gritan "!a la guerra!"
y no hay consecuencia
si ganar es un derecho
del vulgo los domingos
El olvido es un cáncer
que no mata, pero duele
adelante presidente
Heil, Mein Führer
protect and serve us

Tercera mordida

"El perro es el mejor amigo del hombre, pero el hombre no"

La navidad es una de las épocas más atractivas del año. No solo para los católicos o cristianos creyentes. Aunque ahora hay ciertas facciones religiosas que la desprecian. Pero es un tiempito del año en que todos se dibujan una sonrisa en el rostro, se revisten de tolerancia, caminan por las calles de la mano, se besan sin importar donde, en fin, son felices y no piden permiso.

Esta historia no sé de donde se me ocurrió y me parece escabrosa. Y en cierta forma sórdida: divertida. Una familia típica colombiana, ataviada de gorras y cachuchas y viseras; con ropas ligeras, exponiendo ese impúdico placer de la semi-desnudez que el altiplano obliga a ocultar; con viandas para el camino, los tíos, los primos, los abuelos y hasta el perro; empacados todos al vacio en, digamos, por decir algo, un Renault 12, o mejor, una Renault 12 break, en perfecto estado; inician viaje rumbo a algún paraje turístico nacional, digamos, por decir algo, tierra caliente, y atrevámonos a más, Villeta, o algo un poco más allá.

A una horita larga ellos han llegado al templado municipio de la vega. Han abierto las puertas del carro para el ritual de desentumirse del viaje y coger nuevas fuerzas para seguirlo, han dejado bajar hasta al perro. Entonces, cierran las puertas con criminal cuidado y raudos parten hacía las vacaciones prometidas. El perro, se ha quedado, a la vera del camino, digamos para no ser tan implacables: inocentemente olvidado. ¡Pamplinas! al mejor estilo europeo veraniego se han librado del pequeño estorbo, surtidor de pelambre, ruidoso cansón y caliente perrito.

Ha pasado la temporada de viajar y se vuelve a casa. Se sumerge la familia en el acolchonado calor del carro y se alistan en la palomera las prendas de algodón perchado, que cubrirán las ahora bronceadas piernas capitalinas cuando arrecie el frio. El viaje tiene ese saborcito amargo del final. Al llegar a un punto, digamos, para ser más dramáticos: La Vega, sucede lo inesperado. El cansancio, la pesadez, la modorra, el soroche; todo se confabula en contra del destino de esta familia y sufren un accidente. El carro estropeado y abollado se detiene y se niega a seguir el camino debido a las graves heridas. Los incómodos ocupantes del vehículo se soban las heridas y magulladuras, se quejan. abren las puertas, se apean a ver el desastre, y de pronto: lo increíble: El destino, ayudado por la sinrazón, el horror, el estupor, la ilógica, por todo.

De detrás de los matorrales a la vera del camino, emerge cansado, con facha de abandonado, un ovillo de pelos sucios ladrando con cierta alegría en los ojos. El perro, que no se había alejado mucho, reconoció el olor inconfundible de esa familia, su familia que inocentemente lo había olvidado, días atrás. Y sin ningún rencor, en acto humanísimo les brinda su cálida compañía.
Dos reflexiones: Más noble el corazón del perro que el de sus amos, que sin merecer su perdón y su afecto, los recibieron sin prejuicios ni juicios. Y segundo. Que bruto el perro, el único que vuelve a donde no es querido.