Sin motivo aparente III

Había pasado tanto tiempo
que había olvidado cómo era
que dolían las palabras de ella
Cuando hablaba dulce y alegre
no más, por no más
otra vez, cuando llovía en Bogotá.
Había pasado tanto tiempo
que había olvidado cómo era
pasar la tarde pensando en ella
Y ahora que no hay qué hacerlo
o peor, acaso no encuentro
un par de lagrimas haciendo fila
los besos que no he dado
los ojos que no me miran
los labios que han huido

P.D. “tangueando altaneros”

2 comentarios:

LuLLy, reflexiones al desnudo dijo...

Desde mi blog: Reflexiones al desnudo

Sensible tu escrito, muy sensible.

Te abrazo con aires de libertad!

Motta un amigo más dijo...

gracias ... en serio gracias, un gran reflejo, genial escrito y sobre todo, pegando duro en el estomago del corazón