Por el otro lado

La moneda ha caído por el lado que debía. No hay mucho que decir, es como tener todavía ese cansancio de la fila, esa sensación de flotar entre la romería. Cantó lo que quería oír y me dio la sorpresa de esa canción del flaco de Úbeda y ese coro pequeño: Y morirme contigo si te matas / y matarme contigo si te mueres / porque el amor cuando no muere mata / porque amores que matan nunca mueren. Y salimos muertos de miles de males, de males que bien valen la pena. Si se lo perdieron, asumirlo es la salida.

Acá la entrada en el respectivo blog
http://www.calamaro.com/
(a la altura de esa bandera roja estaba yo, perdido sin saber quién era, esa noche, a las 10 de la mañana)

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