Antropofobia, un estado inducido

Hay días que me levanto antropofóbico; esta versión no es el temor a ser aplastado por una turba, es sólo asco por el ser humano, por el homo sapiens; Otros días el día me hace antropofóbico.



Hoy llegaba al Ministerio de Transporte de Colombia, vamos a decirlo todo, ojala esto se oiga, aunque lo dudo. Había ido varias veces antes, todas en carro, entraba a un parqueadero, iba a la reunión, salía, dejaba propina y me iba. Esta vez, y recuerdo acá una propaganda que vi en estos días de un infeliz jefe que trata mal a todos, baja al parqueadero, saca una cicla y se larga, la moraleja de la publicidad es así: "Hasta el más malo del mundo, necesita del mundo"; Esta vez, llegué en cicla, entre al parqueadero y pregunte por el sitio asignado a motos y ciclas.
- Pff, este parqueadero es privado- Dijo en ese tono de, este-parqueadero-es-lo-único-que-me-ha-dado-la-vida-para-defeder-y-no-dejaré-que-un-ciclista-sudado-y-harapiento-se-atreva-a-entrar-en-el, que tienen todos los celadores de este paisito.



Luego, como no me había levantado antropofóbico, decidí huir del lugar e ir a la entrada del ministerio. Me atendieron un par de gendarmes de similar ralea. Argumentando, o mejor diciendo que no podía dejar mi cicla frente al edificio, su mejor argumento la poca estética (Aclaro, es roja, desteñida, con sus partecitas en aluminio, no es la más fina pero así la quiero y no he podido pintarla pues en ningún lado pintan blanco mate). Les indique que debía entrar a una reunión urgente, con tal y pascual, que si me ayudaban a buscar un sitio para la cicla. El celador entró, preguntó, salió y sentenció que no se podía hacer nada, que o bien lo dejaba en el centro comercial, a aproximadamente 15 minutos a pie de retorno, o en un parqueadero "a 8 cuadras". Me negué y empezó la antropofobia, les dije que no era la primera vez, que ya antes había parqueado al frente de donde me habían sacado por ciclista, que solo tenía que entrar a mi reunión y ya. Al no oír nada inteligente entonces la pretendí dejar al frente, en la calle. Llamaron a un policía carabinero de apellido Rojas, de tez blanca y mucho sombrero. Me dijo que no podía dejarla ahí bla bla bla. Yo tampoco tengo la culpa de que no hubieran estudiado nada, para ser gendarme hay que ser previamente fracasado y no digo que sea culpable de serlo. Le dije, mire, voy a sacar más plata ahí dentro que lo que vale la cicla, cójala y búsquele parqueadero a su cicla, que seguro se lo halla y déjeme entrar a mi reunión. Fue peor claro, fui un grosero atarbán. Me negaron la entrada, se burlaban de que yo la regalara, no me solucionaban el lio de no poder parquear la cicla al lado de unas motos en el parqueadero, según ellos porque está prohibido aparcar motos o ciclas... Acá lo digo. ¿Es el Ministerio de Transporte de Colombia, entidad encargada de la movilidad nacional la que prohíbe ciclas y motos? ¿En qué país estamos? ¿No han visto el clima cómo esta de jodido? ¿No ven cómo sube el precio del petróleo a estándares internacionales, mientras los sueldos se quedan en el nivel de la miseria parroquiana de macondo? Me parece estúpido, y lo digo así, con improperios o epítetos, halla el lector defiéndase como pueda, pues si no habla uno feo nadie para bola, sobre todo si mi apellido no es Betancourt o Uribe. ¿Qué hace un tipejo que se encapucha tras Caycedo Bloom para hablar mal de su país?



Finalmente logré hablar con las personas que iban a la reunión, intercedieron. Les fue informada mi actitud de pedante quién-crees-que-soy-yo; fuimos informados de la absurda norma; les dije que había venido antes en carro y no tuve problema. Entonces ¿qué pasa?, si quieren me pongo la camisa que tengo en mi maleta y me tratan como a un tipo de bien y me dejan parquear. Porque el lio fue venir en cicla, que por cierto se la regale a éste, y señalé al beneficiado. La intercesión fue infructuosa. Me monté en la cicla y me largué. ¡Oh sorpresa!, media cuadra después había un ciclo parqueadero desocupado. Tan vacío que por un momento pensé que era una escultura en metal y que yo había amarrado mí cicla a ella, y que ahora sí me metería en un lio monumental. Pero todo transcurrió normal y finalmente por culpa de imbéciles como Rojas, y los porteros del Ministerio, el resto del día estuve antropofóbico, pensando que no tiene sentido hacer pensar a la gente, no les hace ni bien ni mal, y acá habrá alguien que diga que era su trabajo. Pues si tu trabajo te impide pensar, seguro eres policía, y nadie tiene la culpa de que el policía no estudie.



He dicho



Adición: Un buen amigo me indico este enlace para ver otra reacción a este tipo de atropellos. por acá...



5 comentarios:

lowfill dijo...

Yo tengo el mismo problema con la bicicleta.

Por ahí en algún lugar leí que había alguna norma del consejo de bogotá al respecto que hacia, creo la "recomendación" de que los parqueaderos públicos, al menos, deberían admitir bicicletas. No he encontrado la norma, la verdad no la he buscado, pero si existe esa sería el carta bajo la manga pa' estos casos.

Andrés Ruiz dijo...

no es raro que en el pais de la toyota "burbuja" con escoltas arrabales y traqueto de cadena de oro se discrimine a alguien que anda en una bicicleta; tiene razón si se pone la camisa y se amarra el trapo (corbata) lo tratarán con respeto, antes no porque se veía como ellos...como un colombiano más.

Camilo Jiménez dijo...

Parece que fue al Ministerio de Carros de Colombia...

Como bien dice Andrés Ruiz, se trata del problema tan colombiano de la doctoritis: se le arrodillan aquí al carro y a la corbata, se le empinan al peatón y a la camiseta.

Trabajé casi dos años en una universidad bogotana, y parqueaba mi carro siempre en el mismo parqueadero. Para mi desgracia tenía que trabajar de corbata allí, y todos los días, por la mañana y por la tarde, el encargado del sitio me decía "buenos días doctor" y "buenas tardes doctor". A los 15 días de renunciar fui a llevar algún papel, esta vez sin corbata. El tipo se quedó un segundo desconcertado, pero después se recompuso y me saludó: "buenos días PROFESOR".

Jorge Sánchez dijo...

Es que en Colombia es elitista hasta una muchacha del servicio. Por eso acá los ricos viven sabroso.

Sierra Saenz dijo...

realmente venia a comentar otra entrada. pero al encontrarme con esta era dificil no comentarla. realemente me parece imposible que en una ciudad donde la mayoria de la gente se desplaza en bus o bicicleta no exista un lugar para parquearla. o es que el celador queria que le dieran platica extra pues en el gremio de los celadores es la ley del menor esfuerzo!!