un circo romano





Con ovaciones y gritos de jubilo, aplausos y abucheos, furia y ardor, los neo-romanos se han dado cita por segunda vez, al enfrentamiento gratuito que nos ofrecen unos guantes de box.

No menos espectacular que el circo romano del gran imperio, solo hacen falta los leones, y la perseución a cristianos. Aunque dada la naturaleza del evento, estos deben estar escondidos entre la multitud excitada.

Podría describirlo como una muchedumbre apostada al rededor del campo de batalla, iracunda, enardecida, hilarante y violenta. Las localidades se agotan pronto, sobre todos las de VIP que permiten gozar del espectáculo sentados. El resto, de pie, cierran este coliseo en pleno centro de la academia. Los organizadores del evento, con la mayor responsabilidad del caso, facilitan dos pares de guantes de boxeo a los asistentes, quienes voluntariamente aceptan darse trompadas contra algún desconocido que voluntariamnte se pone el otro par de guantes. Digo desconocido, por que los combates entre amigos son muy aburridos, y me parece que deberían prohibirlos. Solo deberían permitir peleas entre perfectos desconocidos, rivales consagrados, enemigos intimos y hermanos. En caso de combatir dos mujeres, y dada la escasez de estos enfrentamientos, no debería haber restricciones de consanguinidad, sino velarse por el espectáculo y la sana diversión.

Una vez los guantes han sido asignados vienen las instrucciones del caso, un memorial de cosas que se pueden hacer y otro montón de cosas que no: "No se pueden dar patadas". Y asi no mas, los dos gladiadores chocan los puños y se da via libre a un deporte espectáculo barbárico donde prevalece la brutalidad antes que la estética. Los puños son tan diversos como los participantes. Los hay en ráfaga: una seguidilla de golpes sin sentido que muy rara vez impactan severamente al oponente, muchas veces amedrentado por los erráticos movimeintos del adversario. Los golpes en seco son aquellos dejos de brillo boxístico que de manera precisa y contundente golpean la cabeza del contrincante, quien en ocasiones puede sufrir leves hemorragías nasales, bucales, o momentáneo aturdimiento. Este último sintoma, el peor de todos, produce actitudes heroico-suicidas y prolonga la pelea mientras la turba enardecida clama por más acción.

La actitud de los luchadores es muy particular, y se confunde con la de los espectadores, pues son dos roles que se alternan durante la tarde. No importa el porte físico de quien pelea, su técnica o actitud puede destrozar al oponente antes de lanzar el primer puño. Hubo pequeños Davides que derribaron Gigantes. Asi como fieros encuentros donde brillaba, a dios gracias, el desatino de los golpes y la pericia al esquivarlos, pues cualquier acierto habría sido fatal y causal de gritos y aplausos de la turba enardecida y sedienta que al termino de cada pelea pedía el cambio o la continuidad de los pújiles, con vivas y madrazos propios de cualquier evento deportivo.

Lo mejor de la tarde, fue cuando el escritor de este informe saltó al ruedo, lleno de energía y optimismo. Solo recuerdo el júbilo de la afición, sus gritos y aplausos, su emoción, su inmenso apoyo a quien en ese momento se deleitaba enviandome al piso con cada golpe que me zampaba. Despues de tres embestidas que yo inicié y tres sendos golpes en mi rostro, tiré la toalla. Eso de pelear no es lo mio, he sido muy mojigato y no domino el arte de la lucha cuerpo a cuerpo. También en cierto que no tenía nada en contra de mi compañero de ring, y así es muy dificil lograr atestar golpe alguno, necesito la motivación de la furia para poder participar y ganarme la afición de este circo romano.

Esperamos, y hablo por todos, que se siga repitiendo este acto barbárico y emocionante.

5 comentarios:

Schizoid dijo...

huy, le salió todo lo de poeta en esta descripción de los duelos de la universidad.

Bernardo Barrera dijo...

Ola, no se habra dado en la jeta con EL oli?

Bernardo Barrera dijo...

Y mi link? No veo nada! Deje tanta marihuana...

CaRoLiNa dijo...

Hola!!

Devolviendo la visita!!

Un abrazo grande.

Anónimo dijo...

Que la pachamama nos perdone
pues somos convictos por asesinatos multiples
pero nadie narra esa historia,
segun testigos todo fue parte de la casualidad
pero ella no tenia que morir asi.

Ignorantes conductores presos
por su afan de continuar su agitada rutina,
simplemente hacen caso omiso,
pero multiples heridas aquejan
la desgarrada vida del animal
que yace agonizando
en los minutos restantes
de su casi inerte vida
que fue arrancada a manos
de una simple ebriedad,
solo un error matutino.

Somos el cancer de la madre tierra
derrochamos las vidas innecesariamente
sin ninguna explicacion
razonable u objetiva,
para no complicarnos tanto
diremos que no todas las vidas
pueden ser salvadas o protegidas
apesar de todo la ardilla continuara
murindo en mis recuerdos.

Pero hay quienes se creen superiores
y someten a lo que ellos llaman
vestia, un simple animal que desconoce
su suerte, ese futuro que no le promete nada
solo una muerte lenta que conlcuye
con el frio del acero y la obacion
de un pueblo ignorante, que desconoce
la magnitud de este circo o peor aun
aplaude de alegria al ver el cadaver
a la espera de que una nueva funcion comience.
q disulpe la extencion de este escrito pero asi salio lo puse aca pro q era como a loq mas se acoplaba espero le guste o yo q se